LA
COCINA ESPAÑOLA
Uno
de los grandes atractivos turísticos que ofrece España es su
gastronomía, pero no podemos hablar de un tipo de cocina
generalizada, sino más bien de una serie de platos característicos
asociados a cada región geográfica.
La
base de la cocina española está fundamentada en el uso del aceite
de oliva para la preparación de los alimentos y en la gran riqueza
de frutas y verduras que se dan en nuestras tierras.
Es indispensable citar también los vinos que se dan en algunas de nuestras regiones: (Ribera del Duero, Rioja, Comunidad Valenciana, Aragón...), así como el Cava obtenido en Cataluña y Comunidad Valenciana.
La primera influencia de la cocina española llegó desde la antigua Roma que nos inculcó el gusto por las levaduras y el pan.
La siguiente etapa de influencia en nuestra cocina regional la encontramos tras las invasiones árabes y también hay que destacar numerosas aportaciones judías.
Ya en el siglo XVI, con la llegada de los españoles a América, hubo una gran revolución en nuestra cocina tradicional, ya que se introdujeron en nuestro país productos tan básicos en nuestra cocina actual como el tomate, maíz, patata, pimiento, alubias, chocolate, piña...
Dato curioso es que la patata en un principio sólo se utilizó como comida para los animales, y no es hasta el siglo XVIII, que se adopta como uno de los pilares fundamentales de nuestra cocina.
Debido
a la diversidad gastronómica regional, podemos destacar las
características de diversas regiones:
- Andalucía: Destaca por su simplicidad en la cocina, sus platos más típicos son el gazpacho, salmorejo, ajo blanco y las migas, sin olvidar el pescado, sobre todo frito, y los dulces de influencia árabe.
- Levante: es conocida mundialmente la paella valenciana, así como otra infinidad de platos de arroz seco o caldoso. Destacamos el all i pebre (guiso de anguila) y el arnadí como postre de calabaza de origen judío, el turrón y la horchata.
- Cataluña destaca por su cocina casera con influencias francesas e italianas, son famosos sus platos agridulces, la esqueixada, los embutidos, la coca y el pan con tomate.
- En Aragón son emblemáticas sus migas de pastor, el pollo a lo chilindrón, las frutas de Aragón, el ternasco, las borrajas y el cardo con almendras, entre muchos otros platos.
- Destacamos en la cocina de Extremadura su excelente jamón ibérico, el mejor del mundo, y sus excepcionales asados y caza.
- En Asturias es imprescindible la fabada y la sidra, aunque son también excelentes sus potes de varias clases y los frixuelos.
- La cocina de Cantabria sabe mucho sobre el arte del buen comer y sobresalen su cocido montañés, la marmita de bonito, el sorropotún y los sobaos pasiegos.
- El País Vasco es el rey de la cocina española y destaca, ante todo, por su preparación de pescados como el bacalao a la vizcaína, el txangurro, el besugo, el cabratxo y sus inigualables carnes preparadas en las brasas.
- En Navarra comeremos Menestra de Tudela, pisto de Tafalla, espárragos, quesos, hongos y su variada repostería conventual( torrijas, leche frita, cuajada...)
- En Madrid son imprescindibles el cocido madrileño, la sopa de ajo y el chocolate con churros.
- En Galicia los mariscos, los quesos, el pulpo a feira y el potaje gallego son los pilares de la cocina.
- En Canarias las papas arrugás y el mojo picón.
- En Castilla el cordero asado, los duelos y quebrantos, el cabrito asado, el morteruelo, el ajoarriero, sin olvidarnos del chuletón de Ávila
Cocina Española - Cocina Latinoamericana
Hablar de la existencia
de una única cocina “española” no sería muy acertado. Habría
que hacerlo de un conjunto de cocinas regionales, diversas e
independientes. Estas cocinas son el reflejo de la historia y la
cultura de los pueblos que forman parte de España.
La cocina española es una cocina variada con puntos en común que la relacionan. Por poner unos ejemplos, diremos que los asados de carne abundan en la Meseta, que los arroces son típicos del Levante español o que los fritos de aceite de oliva son típicamente andaluces; pero todo ello es simplificar en exceso. En la mayoría de hogares españoles, además de los platos originales de la zona, se preparan platos de otras partes del país.
A pesar de la variedad, hay una serie de rasgos comunes que caracterizan a la cocina Española:
La gastronomía de España está englobada en la idealizada dieta mediterránea. Aunque, como ocurre en cada país, tanto en la zona latina como en la árabe, no se ajusta a sus parámetros. El uso del aceite de oliva es abundante, pero hasta principios del siglo XX era muy habitual el uso de grasas animales, sobre todo manteca de cerdo. La cantidad de frutas y verduras consumidas, aunque más alta que en otras culturas no mediterráneas, no se acerca a las cinco raciones recomendadas por dicha dieta.
Entre la gran cantidad de platos que conforman el amplio y diverso recetario español, hay unas pocas que puedan considerarse comunes en todo el territorio. Algunas de ellas tienen un origen conocido y se siguen asociando a determinadas regiones, aunque se preparen por todo el país, por ejemplo la tortilla de patatas, la paella, los pistos, el gazpacho, las migas o los embutidos (jamón serrano, chorizo, morcilla), así como los quesos (no hay región que no tenga los suyos). Son frecuentes los platos con legumbres como base (lentejas, garbanzos, alubias, etc.), los cocidos o potajes, aunque cada región tiene estos platos con sus propias características. Sin olvidar el pan que tiene muchas formas de realizarse, dando variedades muy distintas en cada región. Y, sobre todo, donde más coinciden las distintas regiones es en los postres y dulces: el flan, las natillas, el arroz con leche, las torrijas, las magdalenas o los churros, son algunos de los más representativos.
La cocina latinoamericana se ve influenciada, en primer lugar, por las recetas precolombinas de los indígenas y por las raíces españolas, después, por las inmigraciones de italianos y asiáticos. Teniendo asi como pilares de la cocina latinoamericano los ingredientes exóticos, como las frutas y tubérculos, sin dejar a un lado los productos del mar y el ganado, que ostentan una gran influencia. Algunos recetarios son confusos y están sumamente vinculados a los países vecinos, como el Uruguayo respecto al argentino, así es que la comida latinoamericana es muy variada entre las cuales la más destacadas son la comida peruana y la Mexicana.
Esta
cocina es versátil y se amolda perfectamente al paladar extranjero.
Rasgos
comunes de la cocina española
Al
igual que ocurre en la mayoría de países, la gastronomía de España
es muy distinta de unas regiones a otras; no en todo el territorio
español se usan los mismos ingredientes pero si se mantiene algunos
rasgos comunes y característicos, entre los que puede destacarse:
-
El uso del aceite de oliva como grasa culinaria por excelencia, tanto
en crudo, para fritos y para sofritos.
-
El consumo de carnes es mayor que el considerado ideal y, por ende,
es menor el consumo de pescados, incluso en zonas costeras.
-
La utilización de la cebolla y el ajo como condimentos básicos en
los aderezos de las comidas ya sean segundos o sopas.
- La
utilización del sofrito como comienzo en la preparación de
abundantes platos.
-
El empleo de ajo y cebolla como principales condimentos.
-
La costumbre de tomar algo de vino o cervezas durante las comidas.
-
El acompañamiento con pan en la gran mayoría de las comidas.
-
La abundancia en el consumo de ensaladas, sobre todo en verano.
-
La abundancia y variedad del consumo de hortalizas y verduras.
-
El consumo de una pieza de fruta fresca de temporada o de algún
lácteo (normalmente yogur)
dulces
como tartas o pasteles suelen reservarse para días especiales o
celebraciones.
- El consumo de sopas como primer plato
- El
gusto por los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones),
sobretodo en dulces.
- La cocina española es rica en salsas sobre
la base de cebollas, tomates ajíes; cazuelas y guisos de pescados,
mariscos y legumbres secas como porotos, garbanzos, lentejas.
Entre la multitud de recetas que conforman la variada cocina española, unas pocas pueden considerarse comunes a todo o casi todo el territorio, aunque algunas de ellas tienen un origen conocido y siguen asociándose a determinados lugares, a pesar de ser comunes. Pueden citarse ejemplos como la tortilla de patata, el gazpacho andaluz, la paella (que tuvo su origen en Valencia, existiendo muchos tipos de esta según la región), la empanada (de origen gallego), los pistos, las migas, los embutidos (jamón serrano, chorizo, sobrasada, morcilla) o los quesos.
En general, abundan los platos a base de legumbres (garbanzos, lentejas, judías), los cocidos y los potajes, aunque estos últimos con variaciones regionales más o menos importantes, sin olvidar el pan, que tiene numerosas formas de realizarse, dando variedades muy distintas en cada región.
Quizás, donde más coinciden las distintas regiones es en los postres y dulces: el flan, la crema catalana, las natillas, el arroz con leche, las torrijas, las magdalenas, las ensaimadas, los buñuelos o los churros son algunos de los más representativos.
La cocina española es muy variada en sus distintas regiones pero a su vez en todas sus regiones siguen un patrón con una misma característica lo que hace que su gastronomía sea rica y variada y digna de distinguirse es por ello que es muy famosa y reconocida a nivel mundial y muy aceptable la paladar extranjero.
El
Ceviche: uno de los orgullos de la gastronomía latinoamericana es
el ceviche. Reconocido mundialmente por su sabor y peculiar
presentación. Ha puesto al Perú en la lista de los destinos
gastronómicos por excelencia.
Tanto
su etimología como su origen, han sido causantes de controversia
entre los países que preparan este plato, sin embargo, su historia
está ligada a los antecedentes prehispánicos peruanos.
Este
manjar, es sin duda, muestra de una fusión de culturas a través de
los años, y es, en su más pura representación, muestra del sabor
de la cocina peruana.
Los
ingredientes básicos de cualquier ceviche peruano son pescado blanco
cortado en trozos, jugo de limón, cebolla roja en juliana, ají limo
picado o molido, culantro o cilantro picado y sal. De preferencia, el
pescado no debe haber sido atrapado con redes, sino con anzuelo, para
no lastimar demasiado la carne.
Para
prepararlo, se mezclan en un depósito el pescado junto con los demás
ingredientes, dejándolo marinar de acuerdo al gusto. En algunos
lugares como en Lima y hacia el Norte, se suele preparar y servir al
instante, de modo que no llegue a recocerse el pescado con el limón.
Este
plato que es representante digno de la cultura peruana en el ámbito
mundial, tiene sus orígenes en culturas ancestrales en la costa del
Perú. La historia dice que los chimues (de la cultura Chimu)
realizaban su ardua jornada en botes de totora, internándose dentro
del Océano Pacífico por largas horas y hasta días.
Según
los documentos históricos hacen constar que para satisfacer el hambre
consumían su fresca presa, agregándole sal. Posteriormente con la
llegada de los españoles, aportaron el limón y con esto empezaría
la costumbre de consumir pescado crudo. El ceviche también ha sido
conocido como el sushi latino, en comparación con el plato
tradicional japonés hecho a base de pescado crudo.
Otra
teoría afirma que el motivo por el cual se aprendió a comer pescado
crudo fue básicamente por la escasez de leña: sazonaban el pescado
con ají, el jugo de unas naranjitas agrias, limones y al final le
añadían algas.
Algunos
historiadores señalan que la palabra ceviche se originó con la
llegada de los marineros ingleses que al degustar este plato típico
le llamaban “sea beach” (pescado en la playa). Lo cierto es que
ya desde 1820 se encuentra documentada la palabra ceviche. En la
actualidad pueden encontrarse ceviches de toda clase. Algunas de las
variedades son el ceviche mixto, tanto de pescado como mariscos, el
ceviche de guitarra, pescado seco al sol y que lleva el mismo nombre,
oriundo del norte del Perú, ceviche de bonito, pescado más
accesible al pueblo.
Así
como no existe una manera oficial de preparar este plato, tampoco
existe un nombre universal para referirse a él, unos le llaman como
indica La Real Academia, cebiche, otros ceviche y existen ceviche
siendo utilizado en menor grado cebiche. Estas variaciones se dan
debido a las distintas teorías que hay sobre su origen.
Cocina
Latinoamericana
La cocina latinoamericana es multicromática,
particular, picaresca y con raíces adentradas en una historia
fascinante tenemos esa cocina hispanoamericana o mejor iberoamericana
tan variada, tan millonaria en sabores, olores y características muy
suyas.
Una
Gastronomía propia de cada pueblo nacida de sus productos, su
tradición y sus orígenes culturales. Y es que la cocina
latinoamericana no es más que el resultado lógico de esa mezcla de
elementos étnicos, culturales, sociales que es nuestro continente.
Mezcla de vivencias, de costumbres, de gustos y productos que generan
lo que vienen a ser nuestros fogones: una verdadera explosión de
color y sabor.
En
Latinoamérica cada pueblo posee sus propias características
culinarias. Unas provenientes de la era precolombina y otras traídas
por los conquistadores, los colonizadores, los emigrantes. Cocina de
una tierra que fascina, donde sus elementos comunes no uniforman las
propuestas de sus mesas tan celebradas.
Latinoamérica
donde los ingredientes de sus platillos salen lógicamente de esas
materias primas, de esas producciones naturales de cada lugar. Así
encontramos la gastronomía que se explaya en el uso de los mariscos
del Pacífico y del Atlántico, las carnes de las grandes pampas y
llanuras, las frutas y hortalizas de los ricos campos de labranza, la
exuberancia de y riqueza de las tierras tropicales.
Si
tomamos algún producto al azar, digamos el plátano o la patata
(Papa) hay que verlos protagonizando maravillas gastronómicas en los
fogones de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.
Si
pensamos en las carnes de res, los argentinos y uruguayos se llevan
los mayores lauros, y allí les siguen los colombianos, los
venezolanos y los brasileños con sus famosas churrascarías.
Los
cabritos y corderos son plato fuerte de muchos países, pero los
regiomontanos del norte de México pretenden ser los grandes en ese
renglón culinario.
También
en México el maíz y los frijoles son elevados en grandes creaciones
gastronómicas y los colombianos, sobre todo esas “Bandeja Paisas”
tan típicas de las zonas cafeteras de Colombia muestran
posibilidades supremas de deleitar con frijoles rojos, carne de res
molida, arroz, huevo frito, chorizo, la típica arepita (También muy
venezolana) el chicharrón de cerdo y esas deliciosas tajadas de
plátano maduro…
El
plátano muy distinto a lo que se conoce como plátano en las Islas
Canarias y la España peninsular, que viene a ser el cambur o banana,
es un convidado obligado en varios platos emblemáticos de Colombia
donde los tan celebrados patacones (plátano verde frito) llamados
tostones en Venezuela, hacen las delicias de aquellos que degustan
esa típica creación culinaria.
Una
gastronomía de esas que levantan aplausos y admiración por su
variedad y calidad es la peruana. El Perú es si se quiere ser justo,
el país latinoamericano de mejor, más variada y elaborada
gastronomía. Sale esta tierra inca de la línea de países
dependientes de la cultura del maíz y los frijoles, o de la carne
como plato repetido, para brindarle al mundo una carta de
posibilidades que les ubica entre los grandes de la gastronomía
mundial.
INFLUENCIAS
EN LA COMIDA PERUANA
La buena cocina peruana goza de gran fama: ser una
de las mejores de América Latina. El cebiche, la pachamanca, el
chupe de camarones, el ají de gallina, y el juane, son algunos de
los innumerables platos que hacen agua la boca a todos los peruanos.
La calidad y la variedad están asociadas a varias razones.
La
primera, la diversidad ecológica y climática del Perú (cuya
geografía reúne 84 de las 104 zonas de vida existentes en el mundo)
que permite una oferta de productos, ensueño del mejor chef. Los
generosos recursos del mar peruano, abundante en peces y mariscos,
han generado la riqueza de la suculenta mesa costeña; el arroz, las
aves y cabritos han especializado la comida norteña. Sabrosos
productos andinos como la papa y el maíz, en todas sus variedades,
la carne de cuy (conejo andino) y el peruanísimo ají, forman la
base de la comida serrana y están presentes en todo el país. La
selva agrega excepcionales manjares ribereños y carnes de caza que
suelen ser acompañados con plátano y yuca. Las frutas, como la
chirimoya y la lúcuma son inigualables en los postres.
La
segunda razón es la mezcla de tradiciones occidentales y orientales.
A lo largo de siglos, el Perú ha recibido la influencia española
en guisos y sopas, la influencia árabe en sus dulces, la africana en
la comida criolla, la influencia italiana en las pastas, la japonesa
con sus delicados toques en pescados y mariscos y la influencia china
que ha creado una de las mixturas más populares en el país: el
chifa. Pero la originalidad de la cocina peruana no se resume en la
comida tradicional, sino que continúa aportando, a través de sus
jóvenes valores, en la elaboración de inéditas exquisiteces e
impecables presentaciones que llevan el nombre de Nueva cocina
peruana. !Disfrutar de la comida peruana es todo un
privilegio!
Influencias extranjeras en la gastronomía
peruana
Cuando los españoles llegaron hasta el Perú y con
ello se realizó el encuentro entre dos culturas desconocidas entre
sí, –la indígena y la española–, muchos cambios surgieron en
el desarrollo de los pueblos y uno de ellos se produjo en el aspecto
culinario.
Con el tiempo, nuevos inmigrantes fueron llegando,
y la fusión de recetas condimentos y el arte de cocinar entre una y
otra nacionalidad fue creando a su vez una nueva, haciendo a la
cocina peruana, una de las más variadas y exquisitas del
mundo.
Francisco López de Jerez, cronista que acompañó a
Francisco Pizarro, en su relato "Verdadera relación de la
conquista del Perú", escribió que "...los indios comen
carne y pescado crudos". Era su percepción de lo que veía
comer a los Incas.
Luego se fue iniciando la influencia extranjera
en la preparación de los platos peruanos de aquella época.
Por
ejemplo, la preparación del cebiche no tiene precisamente influencia
española, pero sí de las blancas esclavas "moriscas",
descendientes de musulmanes, que éstos trajeron cautivas de sus
incursiones por el norte del Africa, tema este tocado en anteriores
blog en cuanto al origen del cebiche
Atribuimos
también a estas esclavas la preparación de dulces como los
"alfajores" y el "turrón", entre otros.
El
"mazapán" parece descender de una una pasta de almendra
que los árabes mezclaba con azúcar en un recipiente llamado
"manthában", de donde parece provenir el nombre. Fue
manjar muy apreciado que se convirtió en pasta real. Era preparado
por monjitas de un Convento en Grecia, quienes les daban formas de
frutas y pintaban con tintes naturales.
Fue
una tradición que llegó a España y en consecuencia, también al
Perú, donde fueron hechos en los conventos de clausura de Santa
Catalina, Santa Clara y otros.
El
"escabeche" de origen árabe y las "empanadas".
Estas últimas, si bien es cierto, tienen nombre también árabe, son
de procedencia nétamente persa, que eran preparadas con masa de
hojaldre, rellenas de picadillos de carnes, con hierbas y pasas. Casi
igual como se siguen preparando en el Perú actualmente.
Y
al igual que estas esclavas "moriscas", también llegaron
esclavos negros, quienes les servían para las labores domésticas y
agrícola-ganaderas en los grandes latifundios de la costa.
La
Cultura Negra, ha tenido una gran infuencia
en el arte culinario de gran parte de las Américas e Islas
centroamericanas, luego de su llegada al Nuevo Mundo. Tal como sucede
con todo aquel que emigra a tierras lejanas; ellos optaron por tratar
de preparar gran parte de sus manjares con los nuevos productos que
encontraron. Eran sabores que su paladar no había olvidado y que
añoraban con gran ansiedad.
Nadie podrá negar que por
ejemplo, todos aquellos que hemos emigrado hacia otras latitudes,
dependiendo del lugar donde hallamos nacido, sentimos cierta
nostalgia por los platos típicos a los que estábamos acostumbrados.
Así, el negro esclavo contribuyó, con su color, sabor y ritmo, a
cambiar el arte culinario americano, al que en una simbiosis
paulatina, se fue asimilando.
Sus platos, generalmente eran
bien condimentados, a base de tubérculos (ñame , yautía, malanga,
apio, yuca, productos estos que aun existen en América y sus
antillas Cuba, Haití, Santo Domingo, Puerto Rico), pastas de
cereales y algunas frutas como el plátano. No podía faltar la caña
de azúcar y la gran variedad de dulces que preparaban; como
cocineros de la clase privilegiada de aquellas épocas coloniales y
también como primigenios ambulantes de antiguas calles limeñas.
Estos, en la preparación de sus comidas, introdujeron la sangre del
pollo para la "sangrecita", las tripas para el "choncholí";
los pulmones o bofe para la "chanfainita"; aparte de otros
platos más refinados como la papa seca para la "carapulcra",.
Hay quienes creen que también
introdujeron el uso del corazón para los "anticuchos"; sin
embargo otros datos parecen afirmar que es un bocado persa como lo
señala Guillermo Thorndike en uno de sus estudios sobre Gastronomía,
donde expresa que el Shis-Ke Bab ya se saboreaba en épocas de
Darío.
La influencia africana, fue notable en nuestra cocina.
Uno de sus platos denominado "Morusa", es una especie de
puré de pallares(tipo de Habas)iqueño, con mucho ajo, lonjas de
chancho, tocino y algo de cebolla. Es muy posible que la palabra sea
una contribución negra. "Bufo", es otro plato que los
iqueños (Ica, ciudad ubicada a 400 Km. de Lima)creen que es una
herencia africana. En otras ciudades como Nazca, se le conoce con el
nombre de "Charapana". Se prepara con cabeza del carnero,
lonjas de chancho, mondongo, maíz pelado, zapallo, papas, habas y
perejil; que se acompaña con arroz y yucas sancochadas.
Según,
Xavier Domingo, es propia de la raza negra o por lo menos se
identifica con ella, la combinación de camote dulce con chicharrones
y relleno (morcilla). Igualmente, su combinación del camote (batatas
blanca o mameya) dulce y la carne de chancho que dio paso a los
“Adobos”(Carne de cerdo en salmuera con diversas especies en
vinagre) .
En cuanto a los postres, nos entregaron el sabroso
"frejol colado" de Chincha; dulce de frejoles canarios o
negros, que después de cocidos se pasan por colador, se aderezan con
canela, clavo, azúcar, leche y al momento de servir se espolvorean
con algo de ajonjolí. La “Chapana”, que se preparaba de una masa
de yuca con miel de caña o azúcar rubia, canela, clavo y pasas,
envuelta en hojas de plátano, que se comía en Chincha y que en Ica,
tenía un pariente de nombre “Quitusco”, para cuya preparación,
en vez de hojas de plátano, se usaba hojas de maíz.
El
pastelillo, preparado con pasta de yuca molida frita, previamente
rellena de dulce de camote, a la que se espolvorea azúcar impalpable
antes de servir. Parece ser que de éste se derivó luego el
"Churro”. El turrón de Doña Pepa, degustado como manjar
principal durante el mes de octubre, época en que se venera al Señor
de los Milagros.
Tenemos también el sanguito, que tiene mucha
similitud al mofundi africano y el “Champú de agrio”, que se
prepara con Guanábana, piña, mote y harina de maíz.
Los
negros también tenían preferencia por cierto tipo de bebidas que
ellos mismos preparaban, como el “Guarapo”, que según los
historiadores, era producido con residuos del jugo de la caña dulce;
que se preparaba en dos formas: dulce y fermentado o “achichadito”.
El “Chinchiví”, era tomado por la comunidad negra, preparado a
base de chicha de jora con nuez moscada, jengibre o kión, clavo de
olor, canela y flores de clavel o sauco, del que hay un Festejo con
el mismo nombre en el pentagrama musical . Fue prohibido por sus
efectos fuertes.
Una canción negra, nos ofrece la receta de
la "Tutuma", una combinación de vino con aguardiente;
bebida que usualmente se invita durante las festividades en honor a
la Virgen del Carmen, que se celebra el 16 de julio, en el pueblo
chinchano del mismo nombre.
La inmigración CHINA comenzó
alrededor de 1849 y para nadie es secreto que su influencia ha
llevado a que los mejores "chifas - restaurantes de comida china
" del mundo, estén en el Perú. Un "arroz chaufa" o
una "sopa wantán", el tallarín saltado nunca faltan en el
menú peruano. El "barrio chino", ubicado en la calle
Capón", en el centro de Lima, es la zona donde existe la mayor
cantidad de este tipo de locales, aparte de otros diseminados en toda
la capital peruana. Ello, producto de su agradable sazón.
Los
italianos, Por su parte , llegaron poco después de los españoles e
introdujeron en el ya numeroso menú de la cocina peruana, los
"tallarines en salsa roja", que podían ser con pollo o
carne. En nuestra casa, no faltaba un plato de estos, sobre todo los
días domingo. Y el tallarín "verde" o con albahaca y su
respectivo "apanado".
Como sopa, nos entregaron su
sabroso "menestrón" y para las entradas nos enseñaron a
comer el "Muciame", que era un lomo salado de delfín, que
lo saboreábamos mucho donde SANTIAGO QUEIROLO en Pueblo Libre; Lima.
El "pastel de acelga", hacían uno sabroso en una
pastelería del Jr. Camaná si mal no recordamos; donde también
preparaban un delicioso "chilcano" de cabeza de pescado y
unas riquísmas empanadas. Y para los conocedores de Lima antigua el
llamado "CORDANO" ubicado esquina frente a la estación del
tren llamada los desamparados para ser más exactos calle pescadería
y rastros de San Francisco que hasta ahora existe.
Hay otras
culturas como la Japonesa, que en el Perú dio lugar a la cocina
"nikkei", que también aportó a la innovación o
incremento del arte culinario peruano aun cuando en menor escala, lo
cual no desmerece la calidad de su propia y diferente sazón, con
atractivos makis, temakis, sushi y sashimi, así como la sopa Udón,
Miso entre otros.
Influencias extranjeras en el arte culinario
peruano.
Cuando
los españoles llegaron hasta el Perú y con ello se realizó el
encuentro entre dos culturas desconocidas entre sí, –la indígena
y la española–, muchos cambios surgieron en el desarrollo de los
pueblos y uno de ellos se produjo en el aspecto culinario.
Con
el tiempo, nuevos inmigrantes fueron llegando, y la fusión de
recetas condimentos y el arte de cocinar entre una y otra
nacionalidad fue creando a su vez una nueva, haciendo a la cocina
peruana, una de las más variadas y exquisitas del mundo.
Francisco
López de Jerez, cronista que acompañó a Francisco Pizarro, en su
relato "Verdadera relación de la consquista del Perú",
escribió que "...los indios comen carne y pescado crudos".
Era su percepción de lo que veía comer a los Incas.
Luego se
fue iniciando la influencia extranjera en la preparación de los
platos peruanos de aquella época. Por ejemplo, la preparación del
ceviche no tiene precisamente influencia española, pero sí de las
blancas esclavas "moriscas", descendientes de musulmanes,
que éstos trajeron cautivas de sus incursiones por el norte del
Africa.
Una de las deducciones proviene de la palabra
"Silbech", que quiere decir "comida ácida".
Estas esclavas, preparaban el ceviche con naranja ácida. Más tarde
se cambió por el limón. A ellas también se debe la preparación de
dulces como los "alfajores" y el "turrón", entre
otros.
El "mazapán" parece descender de una una
pasta de almendra que los árabes mezclaba con azúcar en un
recipiente llamado "manthában", de donde parece provenir
el nombre. Fue manjar muy apreciado que se convirtió en pasta real.
Era preparado por monjitas de un Convento en Grecia, quienes les
daban formas de frutas y pintaban con tintes naturales.
Fue
una tradición que llegó a España y en consecuencia, también al
Perú, donde fueron hechos en los conventos de clausura de Santa
Catalina, Santa Clara y otros.
El "escabeche" de
origen árabe y las "empanadas". Estas últimas, si bien es
cierto, tienen nombre también árabe, son de procedencia nétamente
persa, que eran preparadas con masa de hojaldre, rellenas de
picadillos de carnes, con hierbas y pasas. Casi igual como se siguen
preparando en el Perú actualmente.
Y al igual que estas
esclavas "moriscas", también llegaron esclavos negros,
quienes les servían para las labores domésticas y
agrícola-ganaderas en los grandes latifundios de la costa.
La
Cultura Negra, ha tenido una gran infuencia en el arte culinario de
gran parte de las Américas e Islas centroamericanas, luego de su
llegada al Nuevo Mundo. Tal como sucede con todo aquel que emigra a
tierras lejanas; ellos optaron por tratar de preparar gran parte de
sus manjares con los nuevos productos que encontraron. Eran sabores
que su paladar no había olvidado y que añoraban con gran
ansiedad.
Nadie podrá negar que por ejemplo, todos aquellos
que hemos emigrado hacia otras latitudes, dependiendo del lugar donde
hallamos nacido, sentimos cierta nostalgia por los platos típicos a
los que estábamos acostumbrados. Así, el negro esclavo contribuyó,
con su color, sabor y ritmo, a cambiar el arte culinario americano,
al que en una simbiosis paulatina, se fue asimilando.
Sus
platos, generalmente eran bien condimentados, a base de tubérculos,
pastas de cereales y algunas frutas como el plátano. No podía
faltar la caña de azúcar y la gran variedad de dulces que
preparaban; como cocineros de la clase privilegiada de aquellas
épocas coloniales y también como primigenios ambulantes de antiguas
calles limeñas. Estos, en la preparación de sus comidas,
introdujeron la sangre del pollo para la "sangrecita", el
mondongo para el "cau-cau"; las tripas para el "choncholí";
los pulmones para la "chanfainita"; aparte de otros platos
más refinados como la papa seca para la "carapulcra" y el
arroz con frejoles para el "tacu-tacu", que se sirve, con
un buen bisté de carne y abundante salsa de cebolla. Hay quienes
creen
que también introdujeron el uso del corazón para los "anticuchos";
sin embargo otros datos parecen afirmar que es un bocado persa como
lo señala Guillermo Thorndike en uno de sus estudios sobre
Gastronomía, donde expresa que el Shis-Ke Bab ya se saboreaba en
épocas de Darío.
La influencia africana, fue notable en
nuestra cocina. Uno de sus platos denominado "Morusa", es
una especie de puré de pallares iqueño, con mucho ajo, lonjas de
chancho, tocino y algo de cebolla. Es muy posible que la palabra sea
una contribución negra. "Bufo", es otro plato que los
iqueños creen que es una herencia africana. En otras ciudades
como Nazca, se le conoce con el nombre de "Charapana". Se
prepara con cabeza del carnero, lonjas de chancho, mondongo, maíz
pelado, zapallo, papas, habas y perejil; que se acompaña con arroz y
yucas sancochadas.
Según, Xavier Domingo, es propia de la
raza negra o por lo menos se identifica con ella, la combinación de
camote dulce con chicharrones y relleno (morcilla). Igualmente, su
combinación del camote dulce y la carne de chancho que dio paso a
los “Adobos”.
En cuanto a los postres, nos entregaron el
sabroso "frejol colado" de Chincha; dulce de frejoles
canarios o negros, que después de cocidos se pasan por colador, se
aderezan con canela, clavo, azúcar, leche y al momento de servir se
espolvorean con algo de ajonjolí. La “Chapana”, que se preparaba
de una masa de yuca con miel de caña o azúcar rubia, canela, clavo
y pasas, envuelta en hojas
de plátano, que se comía en Chincha y que en Ica, tenía un
pariente de nombre “Quitusco”, para cuya preparación, en vez de
hojas de plátano, se usaba hojas de maíz.
El pastelillo,
preparado con pasta de yuca molida frita, previamente rellena de
dulce de camote, a la que se espolvorea azúcar impalpable antes de
servir. Parece ser que de éste se derivó luego el "Churro”.
El turrón de Doña Pepa, degustado como manjar principal durante el
mes de octubre, época en que se venera al Señor de los
Milagros.
Tenemos también el sanguito, que tiene mucha
similitud al mofundi africano y el “Champú de agrio”, que se
prepara con huanábana, piña, mote y harina de maíz.
Los
negros también tenían preferencia por cierto tipo de bebidas que
ellos mismos preparaban, como el “Guarapo”, que según los
historiadores, era producido con residuos del jugo de la caña dulce;
que se preparaba en dos formas: dulce y fermentado o “achichadito”.
El “Chinchiví”, era tomado por la comunidad negra, preparado a
base de chicha de jora con nuez moscada, jengibre o kión, clavo de
olor, canela y flores de clavel o sauco, del que hay un Festejo con
el mismo nombre en el pentagrama musical . Fue prohibido por sus
efectos fuertes.
Una canción negra, nos ofrece la receta de
la "Tutuma", una combinación de vino con aguardiente;
bebida que usualmente se invita durante las festividades en honor a
la Virgen del Carmen, que se celebra el 16 de julio, en el pueblo
chinchano del mismo nombre.
La inmigración china comenzó
alrededor de 1849 y para nadie es secreto que su influencia ha
llevado a que los mejores "chifas" del mundo, estén en el
Perú. Un "arroz chaufa" o una "sopa wantán",
nunca faltan en el menú peruano. El "barrio chino",
ubicado en la calle Capón", en el centro de Lima, es la zona
donde existe la mayor cantidad de este tipo de locales, aparte de
otros diseminados en toda la capital peruana. Ello, producto de su
agradable sazón.
Los italianos por su parte, llegaron poco
después de los españoles e introdujeron en el ya numeroso menú de
la cocina peruana, los "tallarines en salsa roja", que
podían ser con pollo o carne. En nuestra casa, no faltaba un plato
de estos, sobre todo los días domingo. Y el tallarín "verde"
o con albahaca y su respectivo "apanado".
Como sopa,
nos entregaron su sabroso "menestrón" y para las entradas
nos enseñaron a comer el "Muciame", que era un lomo salado
de delfín, que lo saboreábamos mucho donde Santiago Queirolo en
Pueblo Libre. El "pastel de acelga", hacían uno sabroso en
una pastelería del Jr. Camaná si mal no recordamos; donde también
preparaban un delicioso "chilcano" de cabeza de pescado y
unas riquísmas empanadas.
Hay otras culturas como la
Japonesa, que en el Perú dio lugar a la cocina "nikkei",
que también aportó a la innovación o incremento del arte culinario
peruano aun cuando en menor escala, lo cual no desmerece la calidad
de su propia y diferente sazón
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